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Qué ofrecer a cada tipo de negocio local: restaurantes, peluquerías, clínicas, talleres y tiendas

Qué necesita de verdad cada sector de negocio local (restaurantes, peluquerías, clínicas, talleres, tiendas y academias), qué comprobar de su web antes de llamar y cómo plantear la oferta.

· 21 min de lectura

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Un cuaderno abierto con bocetos a lápiz de fachadas de distintos negocios sobre la mesa de madera de una cafetería, junto a una taza de café y un portátil cerrado

Casi todos los que empiezan a vender servicios a negocios locales cometen el mismo error en la primera semana: preparan un mensaje y lo usan con todos. La misma presentación para la cafetería del centro, para la clínica de fisioterapia y para el taller de la nave de al lado. Funciona un poco con alguno, casi nada con el resto, y la conclusión que se saca suele ser equivocada: «esto de vender a negocios locales no va».

Va. Lo que pasa es que una peluquería, un restaurante y un fontanero no tienen los mismos problemas, no se enteran de las cosas por el mismo sitio, ni trabajan a las mismas horas, ni deciden igual. Lo que a uno le quita el sueño al otro le da exactamente igual. Cuando el mensaje encaja con el día a día del negocio, la conversación cambia de tono desde la primera frase.

Esta guía recorre seis tipos de negocio local muy habituales en España y cuenta, para cada uno, cómo trabaja, qué suele fallarle en internet, qué mirar en su web antes de llamar, qué ofrecerle y qué evitar. Al final hay un método para comparar sectores y quedarte con el que mejor te funcione.

Respuesta corta: ofrece según el sector y, sobre todo, según lo que le falta a ese negocio concreto. Restaurantes y bares suelen necesitar una carta legible en el móvil y una ficha de Google al día; peluquerías y estética, reservar sin llamar; clínicas, transmitir confianza y cumplir lo legal; talleres y servicios a domicilio, una web sencilla que haga sonar el teléfono; tiendas, vender o reservar sin complicarse con una tienda online completa; y academias o gimnasios, captar altas en las épocas buenas. Antes de ofrecer nada, comprueba en cinco minutos qué tiene y qué no tiene su web.

Por qué el mismo mensaje no sirve para todos

Piensa en cómo empieza el día de cada uno.

Quien lleva un bar abre a primera hora, atiende a clientes de toda la vida, resuelve un pedido que no ha llegado y a la una del mediodía está de pie, sin sentarse, hasta las cuatro. Si lo llamas a las dos, no es que no le interese lo que ofreces: es que no te va a poder escuchar.

Quien lleva una peluquería tiene las manos ocupadas con una clienta o un cliente, y el teléfono suena justo entonces. Para esa persona, una agenda que se llene sin descolgar es un alivio de verdad, algo que entiende al instante.

Una clínica tiene un recepcionista o un gerente que hace de filtro, citas pendientes, normas sanitarias y datos de pacientes que no se pueden tratar a la ligera. Un taller depende de que alguien con el coche averiado lo encuentre en el móvil en diez minutos. Una tienda de barrio compite con las compras por internet y con la gran superficie. Una academia vive de que en septiembre se llenen las plazas.

Son seis lógicas distintas. Lo que ofreces es lo mismo, quizá, una web, unas reservas o la gestión de unas redes, pero la razón por la que le conviene a cada uno es diferente, y esa razón es lo que hay que contar.

Antes de elegir sector: tres preguntas

Si todavía no tienes sector, o lo has elegido porque «hay muchos», haz antes este ejercicio breve.

1. ¿Qué vendes exactamente? No «marketing digital», sino algo que puedas describir en una frase: una web de cinco páginas, un sistema de reservas, la gestión de la ficha de Google, fotografía de producto. Cuanto más concreto, más fácil es ver dónde encaja.

2. ¿Dónde puedes demostrar que funciona? Es mucho más fácil vender a clínicas si ya has hecho la web de una; a la segunda ya llegas con un ejemplo. Si todavía no tienes ninguno, te conviene un sector donde puedas hacer rápido un primer trabajo barato y enseñarlo.

3. ¿Quién tiene margen para pagarte? Un negocio con poco margen o muy estacional te va a dar más trabajo que dinero. Uno que cobra por cita o por servicio, y que ya paga a otras plataformas, suele entender mejor que invertir en su presencia online se paga.

Con eso en la cabeza, esta tabla te orienta sobre dónde suele encajar cada cosa. No es una norma, pero sí un buen punto de partida:

Lo que vendesSectores donde suele encajarPor qué
Web nueva o rediseñoTalleres, clínicas pequeñas, reformas, academiasMuchos tienen una web antigua, un perfil de red social o nada
Reservas o citas onlinePeluquerías, estética, fisioterapia, restaurantesViven de agenda y pierden tiempo al teléfono
Tienda onlineComercios con producto propio (artesanía, alimentación, moda local)Tienen algo que enviar y clientes que ya los conocen
Gestión de redes y ficha de GoogleRestaurantes, tiendas, gimnasiosDependen de que los vean cerca y de las reseñas
Software de gestiónClínicas, gimnasios, academias, talleresTienen clientes recurrentes y procesos repetidos
Fotografía y vídeoRestaurantes, alojamientos pequeños, tiendasSu producto entra por los ojos

Restaurantes y bares

Cómo trabajan. El servicio manda. Hay dos franjas en las que no puedes contar con el dueño, la de las comidas y la de las cenas, y fuera de ellas suele estar reponiendo, comprando o haciendo cuentas. Lo mejor para hablar con alguien de hostelería es media mañana, hacia las once, o a primera hora de la tarde, entre las cuatro y las seis. Y lo mejor de todo es pasarte en persona, tomar algo y preguntar quién lleva el tema de la web.

Qué suele fallarles.

  • La carta. Muchas están como un PDF de varios megas, o como una foto, que en el móvil se ve diminuta, tarda en abrirse y no se puede leer sin ampliar. Alguien que busca dónde comer en el móvil se rinde antes de verla.
  • La ficha de Google desactualizada: horarios de verano que no están puestos, un teléfono antiguo, pocas fotos, reseñas sin contestar.
  • Las reservas, que se hacen todas por teléfono, justo cuando no pueden cogerlo, o dependen de una plataforma que cobra por cada reserva o pedido.
  • Una web que es solo un enlace a Instagram, o ni siquiera eso.

Qué mirar antes de llamar. Si tiene web propia o solo perfiles y directorios; si la web se ve bien en el móvil; si la carta es texto o es un archivo; si hay botón de reservar o de llamar; si usa HTTPS; y si en la ficha de Google los horarios coinciden con los que pone la web.

Qué ofrecerles. Una web ligera, con la carta escrita en la propia página (no en PDF), los horarios, el teléfono con un toque para llamar, un botón para reservar y las fotos del local y de los platos. Si tienen servicio para llevar, un sistema de pedidos propio puede ahorrarles las comisiones de las plataformas, aunque conviene revisar las cuentas de cada caso antes de prometer un ahorro concreto. Para un bar de menú del día no hace falta una web espectacular: hace falta que se cargue rápido y diga qué hay hoy.

Una frase para empezar. «He buscado dónde comer cerca de aquí desde el móvil y la carta de ustedes tarda en abrirse y se ve muy pequeña. ¿Tiene sentido que le enseñe cómo se vería escrita en la propia página?»

Lo que conviene evitar. Hablarle de posicionamiento web o de tecnología. El dueño de un restaurante no quiere «mejorar su SEO»: quiere que la persona que está a cuatro calles y ha buscado «cenar cerca» lo encuentre a él y no a otro. Y no presentarte en hora punta, que es la forma más rápida de que no te vuelvan a atender.

Un bar a primera hora, con la barra recogida, la cafetera y un soporte de cartas junto a un móvil apoyado en él

Imagen generada con IA. A primera hora, antes del servicio, es cuando un bar tiene tiempo de escucharte.

Peluquerías y centros de estética

Cómo trabajan. Todo gira alrededor de la agenda. Una peluquería con tres sillones vive de que no haya huecos vacíos ni dobles reservas, y gran parte del día se va en contestar mensajes y llamadas con las manos ocupadas. Para quien lleva el salón, el teléfono es a la vez su canal de venta y su mayor interrupción.

Qué suele fallarles.

  • Las citas se piden por teléfono o por WhatsApp, y hay que apuntarlas a mano.
  • Las citas olvidadas, que dejan un hueco que ya no se rellena.
  • Instagram muy cuidado, con los trabajos a la vista, pero sin una web donde ver servicios, precios y cómo llegar.
  • La ficha de Google con pocas fotos del trabajo real.

Qué mirar antes de llamar. Si hay botón de reserva o de WhatsApp en la web; si aparecen los servicios con precios (o precios desde); si la web funciona bien en el móvil, que es desde donde casi todos sus clientes la van a abrir; y si tiene perfil de Instagram activo pero no web propia, una combinación muy común.

Qué ofrecerles. Un sistema de reservas online conectado a su agenda, con recordatorios automáticos para quien ha reservado, y una web corta con los servicios, los precios, las fotos del trabajo y un botón claro de reservar. El argumento es el tiempo: menos llamadas, menos mensajes, menos huecos por olvidos.

Una frase para empezar. «Veo que tienen un Instagram precioso pero que para pedir hora hay que llamar o escribir. ¿Cuántas llamadas le interrumpen al día mientras está con una clienta?»

Lo que conviene evitar. Llamar un sábado o a última hora de la tarde, que es cuando más trabajo tienen. Los martes por la mañana suelen ser más tranquilos. También conviene no dar por hecho que quien contesta es el dueño: pregunta con quién se habla de estos temas.

Clínicas: dentales, fisioterapia, veterinarias, psicología

Cómo trabajan. Es un sector donde la confianza pesa mucho. Nadie elige a quien le va a tratar un problema de salud por una oferta, sino por lo que ve: quién es el equipo, qué experiencia tiene, qué dicen otros pacientes, si la información está clara. Casi siempre hay una persona en recepción que filtra, y el que decide es el titular o el gerente, no siempre localizable.

Qué suele fallarles.

  • Una web anticuada que da poca confianza o que no se ve bien en el móvil.
  • Que no se vea con claridad quién es el equipo, qué servicios hay y cómo pedir cita.
  • Formularios de contacto que recogen datos de salud sin explicar para qué se usan.
  • Textos que prometen resultados o que usan testimonios, algo que en el ámbito sanitario tiene limitaciones.

Qué mirar antes de llamar. Que la web tenga HTTPS (más importante aquí que en otros sectores, porque hay formularios con datos sensibles); si aparece el equipo con sus nombres y su titulación; si hay aviso legal, política de privacidad y de cookies; si se puede pedir cita sin llamar; y si hay un formulario, qué datos pide.

Qué ofrecerles. Una web clara, sobria y rápida, con las especialidades, el equipo, una forma sencilla de pedir cita y la ficha de Google bien trabajada, con reseñas contestadas. También puedes ofrecerles revisar los textos legales y los formularios. Un apunte importante: la publicidad de servicios sanitarios tiene normas propias, así que no escribas por tu cuenta promesas de resultados ni mensajes que no hayan revisado ellos, y recuerda que los datos de salud son una categoría especial en el RGPD, con exigencias más altas.

Una frase para empezar. «He visto la web de la clínica desde el móvil y no he encontrado cómo pedir cita sin llamar. ¿Se lo han comentado alguna vez los pacientes?»

Lo que conviene evitar. Sonar a vendedor de prisas. Aquí el proceso de decisión es más lento, se pasa por varias personas y se valora que parezcas fiable antes que rápido. Un trabajo pequeño y bien hecho abre la puerta a más.

La mesa de recepción de una clínica con tarjetas de cita, una planta y un calendario de pared

Imagen generada con IA. En una clínica, quien está en recepción suele decidir con quién habla el titular.

Talleres, reformas y servicios a domicilio

Aquí entran talleres mecánicos, fontaneros, electricistas, cerrajeros, pintores, empresas de reformas, jardineros, empresas de mudanzas.

Cómo trabajan. Pasan el día fuera, en un coche, en un piso ajeno o debajo de un vehículo, y atienden el teléfono cuando pueden. Muchos son autónomos o empresas de dos o tres personas, y la mayoría de sus clientes les llegan por recomendación o porque alguien los ha buscado en el móvil con una necesidad concreta: «fontanero urgente en mi barrio», «taller mecánico cerca».

Qué suele fallarles.

  • No tienen web, o tienen una de hace años que no se ve en el móvil.
  • No aparecen en Google Maps o aparecen con datos viejos.
  • No tienen fotos de trabajos hechos, que es lo que más convence a quien duda.
  • Cuando alguien los busca, el teléfono no se puede tocar para llamar directamente.

Qué mirar antes de llamar. Si existe web propia o solo un directorio; si el teléfono está bien visible y se puede pulsar; si hay zonas de servicio y servicios que se entiendan; si hay fotos; y cómo se ve todo en el móvil.

Qué ofrecerles. Algo sencillo: una web de una página o muy pocas, con qué hacen, en qué zona, un botón grande para llamar, un botón de WhatsApp, fotos de trabajos y una ficha de Google completa. No necesitan más para empezar a recibir llamadas, y es un trabajo que se hace rápido y se puede cobrar con un precio cerrado. Si quieres saber cómo calcularlo, tienes la guía de cuánto cobrar por una web a un pequeño negocio.

Una frase para empezar. «Si alguien busca un fontanero en su zona desde el móvil, ¿sabe usted si le sale su teléfono para llamar con un toque?»

Lo que conviene evitar. Llamar en mitad de la jornada: están trabajando y no te van a coger. A primera hora de la mañana o al terminar el día tienen más posibilidades de atenderte. En este sector la visita funciona especialmente bien: un taller recibe visitas todo el día, y es fácil dejar una tarjeta o concertar un momento para hablar con calma.

Tiendas de barrio y comercio local

Cómo trabajan. Cada día se juegan lo mismo: que alguien entre. Compiten con las compras por internet y con las grandes cadenas, y casi todas tienen algo que ofrecer que no ofrece una plataforma: trato, consejo, producto seleccionado y cercanía. Muchas piensan que la solución es «tener una tienda online», pero no siempre lo es.

Qué suele fallarles.

  • No se encuentra bien lo que venden, ni su horario, ni dónde están.
  • Una tienda online abierta hace tiempo y abandonada, con productos desactualizados.
  • Redes sociales que se mantienen cuando se puede, sin una línea clara.
  • Ni una web mínima que enseñe el producto que tienen.

Qué mirar antes de llamar. Si tiene tienda online y cuándo se actualizó por última vez; si el catálogo de la web coincide con lo que venden; si hay horarios y mapa; si usa WhatsApp para pedidos, y si cumple lo básico que exige la ley a quien vende por internet, como el aviso legal y las condiciones de compra.

Qué ofrecerles. Antes de montar una tienda online completa, que supone fotografiar, pesar, gestionar envíos, devoluciones y atender pedidos, conviene plantear una versión más ligera: un catálogo con fotos de lo que tienen, con los horarios y la posibilidad de reservar o pedir y recoger en tienda. Para muchos comercios pequeños es lo que mejor encaja. Si ya tienen producto propio y quieren vender fuera de su barrio, ahí sí tiene sentido una tienda online, con las obligaciones legales que conlleva: entre ellas, que el consumidor tiene derecho a desistir de la compra en un plazo de 14 días naturales en la mayoría de los casos.

Una frase para empezar. «Su tienda tiene cosas que no he visto en ningún otro sitio, pero en la web no se ve casi nada. ¿Le interesaría que la gente pudiera ver lo que tiene antes de venir?»

Lo que conviene evitar. Venderles una tienda online como si fuera una máquina de dinero. Si el comercio no tiene tiempo para atenderla, acabará abandonada y, con ella, tu relación con el cliente.

Un mostrador de tienda de barrio con una tablet apoyada que muestra una cuadrícula de productos

Imagen generada con IA. Para muchas tiendas pequeñas, un catálogo sencillo vale más que una tienda online completa.

Academias, gimnasios y centros de formación

Cómo trabajan. Viven de las altas, y las altas llegan en épocas muy concretas: septiembre y enero marcan el año. Un gimnasio o una academia tiene ingresos recurrentes, y eso significa que cada alta que consigue vale mucho más que una venta suelta, y que perder un cliente cuesta.

Qué suele fallarles.

  • Horarios, precios y actividades repartidos entre la web, los carteles y las redes, sin que nada coincida.
  • Un formulario de contacto lento o que se rompe.
  • Sin una forma sencilla de probar antes de apuntarse.
  • Una web que no explica a quién va dirigido cada curso o actividad.

Qué mirar antes de llamar. Si los horarios y los precios están en la web o hay que preguntarlos; si existe una página por curso o actividad; si hay un formulario de prueba o de información; si se ve bien en el móvil; y si usa reservas de clases.

Qué ofrecerles. Una web con una página clara para cada curso o actividad, horarios actualizados, precios claros y un formulario de «clase de prueba» o «pide información». Si ya usan alguna plataforma de gestión, conviene que lo que ofrezcas no choque con ella.

Una frase para empezar. «He mirado los horarios de las clases y están en tres sitios distintos. ¿Le gustaría tenerlos en una sola página que siempre esté al día?»

Lo que conviene evitar. Proponerles cambios grandes justo antes de la temporada alta. Mediados de agosto, o desde finales de noviembre, es mejor momento que primeros de septiembre, cuando están desbordados.

Cómo saber qué le falta a un negocio antes de ofrecerle nada

La diferencia entre un mensaje que suena a «vendedor» y otro que suena a «alguien que se ha molestado en mirarme» está en haber hecho una comprobación de cinco minutos. No hace falta nada sofisticado: se trata de abrir su web desde el móvil como lo haría un cliente y apuntar lo que ves.

Las señales que más suelen decir son estas:

  • ¿Tiene web propia, o solo aparece en directorios y redes?
  • ¿Se ve bien en el móvil? Si hay que ampliar y desplazarse hacia los lados, es un problema real.
  • ¿Usa HTTPS? Si el navegador avisa de que la web no es segura, es un problema de confianza.
  • ¿Se puede reservar, pedir cita o comprar sin llamar?
  • ¿Tiene tienda online, y si la tiene, ¿está viva?
  • ¿Se ve el teléfono y el WhatsApp? ¿Se pueden pulsar?
  • ¿Tiene aviso legal y política de privacidad? Es obligatorio para quien tiene actividad económica en internet, y un fallo muy frecuente.
  • ¿Se ven las redes sociales y se mantienen?

Lo ideal es que esta lista dé como resultado una sola frase: «tiene web pero no se puede reservar» o «tiene una tienda online parada» o «no tiene web, solo Instagram». Con esa frase ya puedes hablar con el negocio sobre su caso, no sobre el tuyo. Si quieres hacerlo con una herramienta, el analizador de webs es gratuito y no necesita registro, y tienes una guía más extensa en cómo saber si un negocio necesita una web nueva.

Qué cambia cuando buscas por sector con Coworky

Hacer esta comprobación a mano con veinte negocios lleva una tarde. Coworky la hace por ti, sector a sector. Indicas el tipo de negocio y un municipio o código postal, y la herramienta te trae hasta 20 negocios. De los que eliges, comprueba cuál es su web oficial real (distinguiéndola de directorios, perfiles o webs clonadas), revisa las señales técnicas que acabas de ver (versión móvil, HTTPS, reservas online, tienda online, redes) y recoge los contactos que el propio negocio publica. Con todo eso te da una puntuación de oportunidad, alta, media o baja, según lo que le falte a cada uno.

Si quieres, genera además un informe con IA: resumen, encaje con lo que tú vendes, preguntas clave, guion para la primera llamada y objeciones probables. Solo usa hechos comprobados, y lo que no sabe te lo plantea como pregunta en lugar de darlo por cierto.

Dos aclaraciones que importan. Coworky no envía emails ni mensajes por ti: te dice a quién conviene visitar o llamar y qué decirle, y el contacto lo haces tú, de la forma que permite la ley. Si tienes dudas sobre esto, la guía sobre si es legal contactar en frío con negocios lo explica canal por canal. Y no te dice qué sector te conviene: te permite probar varios con el mismo método para que lo decidas con datos propios.

Puedes probarlo gratis, sin tarjeta, con 3 búsquedas y 10 análisis. Los planes de pago empiezan en 19 € al mes más IVA, y los tienes en la página de precios.

Cómo elegir sector sin casarte con ninguno

La mejor forma de decidir es probar. Aquí tienes un método sencillo:

  1. Elige dos o tres sectores que te parezcan razonables según lo que vendes.
  2. Busca 20 negocios de cada uno en la misma zona y analízalos con los mismos criterios.
  3. Contacta con los que tengan puntuación alta, solo con los canales permitidos, y apunta cuántos te cogen el teléfono, cuántos aceptan una reunión y cuántos cierran.
  4. Compara a las dos semanas. El sector que mejor te funcione no es necesariamente el más grande, sino aquel donde tu oferta se entiende mejor y donde te cogen el teléfono.
  5. Quédate con uno y repite. Cuanto más hables con negocios del mismo sector, mejor conoces sus objeciones y más rápido las resuelves. La especialización acaba siendo un atajo.

Si quieres calcular cuántos contactos necesitas para conseguir un número de clientes al mes, la calculadora de prospección hace la cuenta por ti. Y para preparar lo que vas a decir, el generador de guion de llamada en frío también es gratuito.

Los errores que más se repiten

Ofrecer lo que sabes hacer en lugar de lo que necesita. Si dominas las tiendas online, todos los negocios te parecerán candidatos a una tienda online. Mira primero lo que les falta.

Hablar de tecnología. «Diseño responsive», «SEO on page» y «optimización de conversión» no significan nada para quien lleva una peluquería. «Que la gente pida hora desde el móvil sin llamar» sí.

Llamar a la hora que les viene mal. En hostelería, a mediodía; en peluquería, el sábado; en servicios a domicilio, en plena jornada. Una llamada a mala hora es una puerta cerrada.

Usar la misma propuesta para todos. Una propuesta genérica se nota en la primera página. Cambia al menos el ejemplo y el problema que planteas.

Prometer posiciones en Google. Nadie puede garantizar estar el primero, y quien lo promete se arriesga a que se lo recuerden. Promete lo que sí depende de ti: una web que se vea bien, una ficha completa, un botón que funcione.

Olvidar lo legal. El aviso legal, las cookies y los formularios con datos personales son obligaciones que el cliente a menudo desconoce. Revisarlas es un buen motivo para hablar con él, y no hacerlo bien puede salirte caro a ti también.

Escribir en frío por email o por WhatsApp. Es la forma más rápida de que te echen y, además, la ley lo prohíbe sin permiso previo. El método sigue siendo visitar o llamar con cuidado y pedir permiso antes de escribir.

Antes de contactar con un sector nuevo

  1. ¿Has hablado con alguien de ese sector o has mirado cómo trabaja?
  2. ¿Sabes en qué horas es mejor contactar?
  3. ¿Tienes una frase de apertura que hable de lo que has visto en su web, no de ti?
  4. ¿Sabes qué le falta a ese negocio y puedes demostrarlo?
  5. ¿Tu oferta cabe en una frase y tiene un precio claro?
  6. ¿Vas a contactar por un canal permitido y vas a apuntar el resultado?

Si las seis respuestas son afirmativas, ya puedes empezar. Y si todavía no tienes un método completo, empieza por la guía para conseguir clientes entre los negocios locales y consulta la comparativa de herramientas si estás decidiendo con qué trabajar.

Preguntas frecuentes

¿Qué sector de negocio local es mejor para vender webs?

No hay uno que sea mejor para todos. Los más agradecidos suelen ser los que dependen de que los encuentren en el móvil y tienen poca presencia online: talleres, servicios a domicilio, clínicas pequeñas y academias. El mejor para ti es aquel donde tu oferta encaja y donde puedes enseñar un ejemplo propio. Prueba dos o tres con el mismo método antes de decidir.

¿Conviene especializarse en un solo sector?

A medio plazo, sí: conoces mejor las objeciones, reutilizas lo que has hecho y puedes hablar con ejemplos de otros clientes del mismo sector. Pero no hace falta decidirlo el primer día. Empieza probando varios y quédate con el que te dé más conversaciones y más cierres.

¿Qué le ofrezco a un restaurante que ya tiene Instagram?

Lo que Instagram no hace bien: que la carta se lea cómodamente, que los horarios y el teléfono estén a un toque y que se pueda reservar sin tener que escribir un mensaje. Muchos clientes buscan en Google, no en redes, y allí lo que cuenta es una ficha completa y una web que cargue rápido.

¿A qué hora conviene llamar a cada tipo de negocio?

Como orientación: hostelería, media mañana o primera hora de la tarde; peluquerías, entre semana y a primera hora; clínicas, mejor por la mañana, cuando recepción tiene más margen; servicios a domicilio y talleres, a primera hora o al cerrar la jornada; tiendas, en las horas de menos clientes. Siempre hay excepciones, así que si te dicen «llama a otra hora», apúntalo y hazlo.

¿Cuánto cobrar a cada sector?

Depende de lo que entregues y de lo que valga para ese negocio, no tanto del sector. Una web de una página para un fontanero y una web con reservas para una clínica no cuestan lo mismo de hacer ni valen lo mismo para quien las compra. La guía de cuánto cobrar por una web a un pequeño negocio te ayuda a calcular tu tarifa y a presentarla en tres opciones.

¿Hace falta una tienda online para un comercio pequeño?

No siempre. Si el comercio no tiene tiempo ni forma de gestionar envíos y devoluciones, una tienda online se queda parada y da peor imagen que no tenerla. Un catálogo con fotos, horarios y la opción de reservar o recoger en tienda suele ser un primer paso más realista. Si vende producto propio y quiere llegar más lejos, entonces sí merece la pena, con las obligaciones legales que implica.

¿Cómo puedo saber si un negocio tiene reservas online?

Abre su web desde el móvil y busca un botón de reservar o de pedir cita, o enlaces a plataformas de reservas. Si la reserva solo se hace por teléfono o por WhatsApp, probablemente no la tiene. Coworky detecta esta señal al analizar la web del negocio y la tiene en cuenta en la puntuación de oportunidad.

¿Coworky me dice qué sector me conviene?

No. Lo que hace es darte el mismo método para cualquier sector: buscas, analizas, ves qué le falta a cada negocio y qué decirle. Así puedes probar dos o tres sectores con datos comparables y decidir tú, con lo que de verdad te ha funcionado.

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