Cuánto cobrar por una web a un pequeño negocio en 2026
Precios orientativos de una web para pequeños negocios en España en 2026, cómo calcular tu tarifa, qué cobrar por mantenimiento y cómo dar el presupuesto.

Llega siempre en el mismo momento. Has explicado lo que harías, el dueño de la floristería asiente, mira la maqueta en tu portátil y suelta la pregunta: «¿Y esto cuánto me va a costar?». Si dudas, si das una cifra redonda que te acabas de inventar o si respondes «depende», la conversación se enfría. Si das un precio que no cubre tus horas, ganas el cliente y pierdes dinero.
Respuesta corta: en España, en 2026, una web sencilla de 4 a 6 páginas para un pequeño negocio suele costar entre 700 y 1.500 € (sin IVA) si la hace un profesional autónomo, y entre 1.500 y 3.500 € si la hace una agencia. Una web con reservas o pedidos sube a 1.200-2.500 €, y el mantenimiento se cobra aparte, normalmente entre 30 y 90 € al mes. Tu precio no debería salir de comparar con otros, sino de multiplicar las horas reales del proyecto por la tarifa que necesitas para vivir de esto.
Aquí tienes los rangos habituales, una forma sencilla de calcular tu propia tarifa con un ejemplo completo y la manera de presentar el precio para que un pequeño negocio lo entienda y lo acepte.
Precios orientativos de una web para pequeños negocios en España
Estos rangos son los que se ven con más frecuencia en presupuestos de diseñadores autónomos y pequeñas agencias para comercios, hostelería, clínicas y negocios de servicios. Son orientativos: en Madrid o Barcelona se paga algo más que en una capital de provincia pequeña, y la experiencia y la cartera de cada profesional mueven mucho la cifra. Todos los precios son sin IVA.
| Tipo de web | Qué suele incluir | Autónomo | Agencia |
|---|---|---|---|
| Web de una página | Presentación, servicios, horario, mapa, botón de llamada y WhatsApp | 300-700 € | 700-1.500 € |
| Web de empresa sencilla | 4-6 páginas, formulario, textos legales, ficha de Google revisada | 700-1.500 € | 1.500-3.500 € |
| Web con reservas, carta o pedidos | Lo anterior más reservas online, carta digital o pedidos de recogida | 1.200-2.500 € | 2.500-5.000 € |
| Tienda online pequeña | Hasta unos 100 productos, pagos, envíos y gestión de pedidos | 2.000-4.500 € | 4.000-10.000 € |
| Mantenimiento | Actualizaciones, copias de seguridad, seguridad y pequeños cambios | 30-90 €/mes | 60-200 €/mes |
| Dominio y alojamiento | Dominio .es o .com, alojamiento y certificado SSL | 60-200 €/año | 100-300 €/año |
Que una agencia cobre el doble no significa que la web sea el doble de buena. Paga una estructura (oficina, comerciales, gestión de proyectos) y suele ofrecer más garantías de continuidad. Para un pequeño negocio, un buen profesional autónomo cercano es muchas veces la mejor opción, y ese es un argumento que puedes usar.
Por qué hay webs de 300 € y de 5.000 € para el mismo negocio
El dueño de un bar ha oído de todo: que su cuñado le hace la web por 200 €, que con Wix le sale a 17 € al mes, que el Kit Digital se la pagaba entera. Durante los años de esas ayudas públicas, el bono para una web y presencia básica en internet llegaba a 2.000 €, y muchos negocios recibieron webs hechas en serie, casi idénticas, que nadie volvió a tocar. Ese recuerdo pesa en dos sentidos: unos piensan que una web «cuesta 2.000 €» y otros que «es gratis».
Lo que de verdad cambia de un precio a otro es esto:
- Plantilla o trabajo a medida. Montar una plantilla con el logo y cuatro fotos lleva una tarde. Pensar la estructura, escribir los textos y adaptar el diseño al negocio lleva días.
- Quién pone el contenido. Si el cliente entrega textos y fotos buenas, el proyecto va rápido. Si hay que escribirlo todo, o hacer fotos, el trabajo se duplica.
- Funciones que tocan dinero. Reservas, pagos y pedidos tienen que funcionar siempre, y eso exige pruebas, configuración y soporte.
- Lo que pasa después. Una web sin mantenimiento acaba con plugins desactualizados, el certificado caducado o un formulario que no llega a nadie.
Cuando un negocio compara tu presupuesto con el del cuñado, no está comparando lo mismo. Tu trabajo es enseñárselo con ejemplos, no con tecnicismos.

Cómo calcular tu precio en tres pasos
Copiar los precios de otro diseñador es la forma más rápida de trabajar mucho y ganar poco, porque no sabes qué gastos tiene, cuántas horas factura ni si llega a fin de mes. Haz tus propias cuentas. Solo tienes que hacerlas una vez y revisarlas cada año.
1. Cuánto necesitas facturar al mes
Empieza por lo que quieres ganar limpio y súmale lo que te cuesta trabajar. Un ejemplo para un diseñador autónomo que quiere 2.000 € netos al mes:
- Gastos fijos: cuota de autónomo, gestoría, software, equipo, teléfono y formación. Pongamos unos 550 € al mes.
- Impuestos: reservar alrededor de un 20 % de lo que ganas para el IRPF es una referencia prudente (tu gestoría te dirá tu porcentaje real). Para quedarte con 2.000 € necesitas unos 2.500 € antes de impuestos.
- Total: 2.500 + 550 = 3.050 € al mes de facturación, sin IVA.
2. Cuántas horas puedes cobrar de verdad
Aquí está el error que más dinero cuesta. Un mes tiene unas 160 horas laborables, pero no todas son facturables. Buscar clientes, preparar presupuestos, responder correos, hacer facturas y aprender se come fácilmente el 40 % del tiempo. Una cifra realista para alguien que empieza son 90 horas facturables al mes.
Tu tarifa mínima sale de dividir: 3.050 € entre 90 horas son unos 34 € por hora. Redondea hacia arriba, a 35 o 40 €, y ya tienes una cifra defendible. Como referencia, en España la mayoría de diseñadores y desarrolladores web autónomos cobran entre 25 y 60 € la hora.
3. Cuántas horas lleva cada proyecto
Con la tarifa clara, estima las horas de una web de empresa sencilla de cinco páginas. Sé honesto con las tareas que nadie ve:
| Tarea | Horas |
|---|---|
| Reunión inicial y recogida de información | 2 |
| Estructura de la web y textos | 4 |
| Diseño | 6 |
| Montaje y adaptación al móvil | 8 |
| SEO local básico: títulos, ficha de Google, datos del negocio | 2 |
| Aviso legal, privacidad y cookies | 1 |
| Rondas de cambios | 3 |
| Entrega, formación y puesta en marcha | 1 |
| Total | 27 |
A 35 € la hora son 945 €. Súmale un 15 % de margen para imprevistos (siempre los hay: el cliente que tarda tres semanas en mandar las fotos, el dominio que estaba a nombre de otra persona) y llegas a unos 1.090 €. En la propuesta, 1.100 € más IVA. Fíjate en que cae justo dentro del rango habitual del mercado, y ahora sabes por qué.
Guarda esta tabla. Después de cada proyecto, apunta las horas reales al lado de las estimadas. En tres o cuatro webs sabrás exactamente cuánto te lleva cada cosa y tus presupuestos serán mucho más precisos.
Ofrece tres opciones en lugar de un precio
A un pequeño negocio le cuesta decir sí o no a una sola cifra. Le resulta mucho más fácil elegir entre tres. Con el ejemplo de la floristería:
- Básica, 750 €. Web de una página con sus ramos más vendidos, horario, mapa, botón de llamada y WhatsApp, y su ficha de Google revisada.
- Recomendada, 1.100 €. Web de cinco páginas con catálogo de ramos y eventos, formulario de encargos, textos legales y ficha de Google optimizada.
- Completa, 1.900 €. Lo anterior más pedidos online con pago y recogida en tienda o entrega a domicilio.
La mayoría de clientes elige la del medio, y la básica le sirve al que de verdad tiene poco presupuesto en lugar de perderlo. Describe cada opción con lo que el negocio consigue («los clientes pueden encargar un ramo a las once de la noche»), no con lo que tú instalas («plugin de comercio electrónico»).
Deja por escrito qué incluye y qué no: número de páginas, rondas de cambios (dos suele ser suficiente), si los textos los escribes tú o el cliente, plazo y quién paga el dominio. Y registra el dominio a nombre del cliente: evita discusiones si algún día dejáis de trabajar juntos y transmite confianza.
El mantenimiento: donde está el negocio de verdad
Vivir solo de webs nuevas obliga a encontrar clientes nuevos cada mes. El mantenimiento convierte cada web en un ingreso recurrente. Con diez clientes a 45 € al mes tienes 450 € fijos que pagan tu cuota de autónomo y la gestoría antes de empezar el mes.
Un plan de mantenimiento razonable para un pequeño negocio incluye:
- actualizaciones del gestor de contenidos, plantilla y plugins,
- copias de seguridad semanales y restauración si algo falla,
- vigilancia de seguridad y del certificado SSL,
- alojamiento y dominio, si los gestionas tú,
- hasta 30 o 60 minutos al mes de pequeños cambios (precios, horarios, fotos de temporada).
Pon un límite claro a los cambios incluidos. «Cambios ilimitados» acaba siempre en un cliente que te pide rehacer la portada cada mes por 45 €. Lo que pase de ese límite se cobra a tu tarifa por hora, y conviene decirlo desde el primer día.

Cómo presentar el precio sin que el cliente se asuste
Para el dueño de una floristería, 1.100 € es mucho dinero si lo ve como un gasto, y poco si lo ve como una inversión que recupera. Tu trabajo es ayudarle a hacer esa cuenta, con sus números:
- Ventas que hoy pierde. Si la web trae dos encargos más a la semana de 35 €, son unos 280 € al mes. La web se paga en cuatro meses.
- Comisiones que deja de pagar. Una peluquería que paga comisión por cada cita reservada en una plataforma puede ahorrar cientos de euros al año con reservas propias.
- Tiempo que recupera. Cada llamada para preguntar el horario o los precios es tiempo que no dedica a atender.
Presenta el precio en persona siempre que puedas, después de enseñar algo hecho para ese negocio, y nunca en el primer minuto. Si lo envías por escrito, que sea porque el cliente te lo ha pedido. Además de ser lo correcto, en España la ley no permite enviar emails comerciales a quien no los ha solicitado.
Ofrece también facilidades de pago: un 50 % al aceptar y un 50 % a la entrega es lo habitual, y en proyectos de más de 1.500 € se puede repartir en tres pagos. Pedir un anticipo no espanta a los buenos clientes; espanta a los que no iban a pagar.
Las objeciones que vas a oír (y qué contestar)
«Mi sobrino me la hace gratis.» Puede que sí. Pregúntale qué pasará cuando el sobrino se vaya a estudiar fuera, la web se rompa o necesite cambiar los precios un sábado. No compitas con el sobrino en precio: compite en tranquilidad.
«Con Wix me cuesta 17 € al mes.» La herramienta cuesta eso; el tiempo de montarla, escribir los textos, hacer que se vea bien en el móvil y salir en Google no está incluido. Si tiene tiempo y ganas, es una opción válida y puedes decírselo. Esa honestidad suele cerrar más ventas que cualquier argumento.
«Es muy caro.» Pregunta con qué lo compara. A veces es un presupuesto de 300 € que no incluye nada; otras, simplemente no tiene ese dinero ahora. En ese caso, ofrece la opción básica o el pago en tres veces antes que bajar el precio de la misma web.
«Ya tengo Instagram.» Perfecto, que lo siga usando. Pero Instagram no aparece cuando alguien busca «floristería cerca de mí» en Google, y la cuenta no es suya: si mañana se la bloquean, pierde a sus clientes. La web es lo único que controla.
El precio también depende de a quién se lo ofreces
Hay algo que no aparece en ninguna tabla de precios: el mismo trabajo vale distinto según el negocio. Una clínica dental que gana un paciente nuevo con la web recupera la inversión con un solo tratamiento. Un bar de barrio con el menú del día a 13 € necesita muchas más mesas para lo mismo. Ambos merecen una buena web, pero tu propuesta de 1.900 € tiene muchas más opciones de cerrarse en la clínica.
Por eso la forma más eficaz de cobrar mejor no es subir los precios, sino elegir mejor a quién se los ofreces: negocios de sectores con ticket medio alto (clínicas, fisioterapia, estética, talleres, inmobiliarias, academias) y, dentro de esos, los que tienen un problema claro que tú resuelves. Una clínica sin reservas online, con una web que no se ve en el móvil o con el aviso de «No seguro» en el navegador es un cliente mucho mejor que una con la web recién renovada.
Encontrar esos negocios a mano lleva horas de Google Maps. Coworky lo hace por ti: buscas un sector en tu municipio o código postal, comprueba cuál es la web oficial de cada negocio, la analiza y te ordena la lista según la oportunidad que tiene, con el motivo concreto para contactar con cada uno. La prueba gratuita incluye 3 búsquedas y 10 análisis, y el plan Básico cuesta 19 € al mes más IVA: con cerrar una sola web de 1.100 € al año ya lo has pagado varias veces.
Si quieres revisar un negocio concreto antes de hablar con él, prueba el analizador gratuito de webs. Y para saber cuántos negocios tienes que contactar para llegar a tus ingresos objetivo con este precio, haz las cuentas en la calculadora de prospección. Si es tu primera vez buscando clientes así, en nuestra guía sobre cómo conseguir clientes entre los negocios locales tienes el método completo.
Errores al poner precio que salen caros
- Dar la cifra en la primera conversación. Primero entiende qué necesita; luego presupuesta.
- Cobrar por horas sin tope. Para un pequeño negocio, un presupuesto abierto da miedo. Precio cerrado con alcance cerrado.
- No limitar las rondas de cambios. Dos rondas incluidas; a partir de ahí, a tu tarifa por hora.
- Empezar sin anticipo. Sin compromiso económico, el proyecto se alarga indefinidamente.
- Olvidar el IVA. Indica siempre «más IVA» o «IVA incluido». Un 21 % de sorpresa en la factura rompe la confianza.
- Regalar el mantenimiento. Si lo incluyes «el primer año gratis», di cuánto cuesta después, por escrito.
- Bajar el precio para cerrar. Si hay que bajar, quita cosas de la propuesta. Si bajas el precio de lo mismo, el cliente aprende que tu primera cifra no era la de verdad.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta una web para un pequeño negocio en España?
Una web sencilla de 4 a 6 páginas cuesta normalmente entre 700 y 1.500 € sin IVA si la hace un profesional autónomo, y entre 1.500 y 3.500 € con una agencia. Si incluye reservas, carta digital o pedidos online, el precio suele estar entre 1.200 y 2.500 € con un autónomo.
¿Cuánto cobrar por el mantenimiento de una web?
Entre 30 y 90 € al mes para un pequeño negocio, según lo que incluya. Un buen plan cubre actualizaciones, copias de seguridad, seguridad, alojamiento y un número limitado de pequeños cambios al mes, por ejemplo 30 o 60 minutos.
¿Cuánto cobra un diseñador web autónomo por hora en España?
La mayoría cobra entre 25 y 60 € por hora. Para calcular la tuya, divide lo que necesitas facturar al mes (lo que quieres ganar, más gastos fijos e impuestos) entre las horas que realmente puedes facturar, que suelen ser unas 90 al mes y no 160.
¿Es mejor cobrar por horas o con un precio cerrado?
Con pequeños negocios, precio cerrado. Calcula internamente las horas para fijar el precio, pero presenta una cifra final con un alcance claro: número de páginas, funciones, rondas de cambios y plazo. Las horas sirven para cobrar lo que quede fuera de ese alcance.
¿Cuánto anticipo hay que pedir para hacer una web?
Lo habitual es el 50 % al aceptar el presupuesto y el 50 % restante a la entrega. En proyectos de más de 1.500 € se suele repartir en tres pagos: al aceptar, al aprobar el diseño y al publicar la web.
¿El precio de una web lleva IVA?
Sí. Si eres autónomo o empresa en España, tus facturas por hacer una web llevan un 21 % de IVA. Lo más claro con negocios es presupuestar «más IVA» y decirlo de forma explícita para evitar sorpresas.


