Coworky
Lo necesitas. Lo piensas todos los días. Y llevas tres semanas sin abrir el portal ni tocar el currículum.
Dame el primer paso, de dos minutosBuscar trabajo es la única tarea en la que el resultado normal es que te digan que no. Cada envío es una papeleta para un rechazo, así que tu cabeza hace lo lógico: retrasar el momento. No es falta de ganas, es evitar un golpe que sabes que viene.
Encima no es una tarea, son seis: actualizar el currículum, decidir a qué aspiras, buscar ofertas, escribir cartas, enviar, hacer seguimiento. Cada una tiene su propio arranque, y cuando se juntan bajo «buscar trabajo» ninguna tiene principio.
Y está el reloj. Cuanto más tiempo llevas parado, más piensas que el currículum necesita explicarse, y cuanto más piensas eso, menos lo abres. El hueco crece justo porque te da miedo el hueco.
Escribe qué parte te toca —el currículum, una oferta concreta— y deja que se convierta en algo que puedas hacer antes de que te dé tiempo a pensarlo. Hazlo aquí.
El currículum se mejora enviándolo y viendo qué pasa. El que está en tu carpeta sin enviar no está mejorando: está caducando.
Mirar ofertas y enviar candidaturas usan cabezas distintas. Junta ofertas un día sin enviar nada, y envía otro día sin buscar nada.
Decirle a una persona qué estás buscando hace dos cosas: te obliga a concretarlo y abre puertas que ningún portal tiene. La mayoría de trabajos salen así.
Esta página no diagnostica ni trata nada, y no sustituye a un profesional.