Coworky

Tengo mil cosas y no sé por dónde empezar

Tienes tantas cosas pendientes que no puedes con ninguna. Y cada vez que intentas elegir cuál primero, acabas sin hacer ninguna de las dos.

Dame el primer paso, de dos minutos

Por qué pasa esto

Elegir cuesta más que hacer. Con tres tareas eliges rápido; con treinta, cada elección exige comparar treinta cosas contra treinta cosas, y esa cuenta no la termina nadie. El resultado no es hacer la más importante: es no hacer ninguna.

Y todas parecen urgentes porque llevas tiempo aplazándolas, así que has perdido la señal que distingue lo urgente de lo que solo lleva mucho esperando. Sin esa señal, la lista entera pesa lo mismo, y lo que pesa todo igual no se puede ordenar.

Hay además una trampa muy común: cuando estás así, organizarte parece la solución evidente. Pero hacer la lista perfecta es otra tarea, normalmente más agradable que las de la lista, y muchas tardes se van enteras en eso sin que se mueva nada.

Qué puedes hacer ahora

Deja de elegir y coge una cualquiera

Escribe lo que tengas en la cabeza y quédate con un primer paso de dos minutos. Cuál sea importa mucho menos que empezar alguna. Hazlo aquí.

Saca todo de la cabeza a un papel, sin ordenar

Parte del agobio es el esfuerzo de sostenerlo todo en la memoria. Escribirlo no lo resuelve, pero baja el ruido lo suficiente para poder pensar.

Elige por fecha real, no por importancia

«Importante» es discutible y te va a tener veinte minutos discutiendo. «Vence el jueves» no admite debate.

Acepta que hoy no las haces todas

Mientras el objetivo sea acabar con todo, empezar no sirve de nada y por eso no empiezas. Con dos hechas, el día ya ha ido bien.

Esta página no diagnostica ni trata nada, y no sustituye a un profesional.

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