Coworky
Sabes lo que hay que hacer. Sabes que corre prisa. Y llevas toda la mañana contestando cosas pequeñas para no abrir la que importa.
Dame el primer paso, de dos minutosLas tareas pequeñas ganan siempre, y no porque sean más importantes. Ganan porque tienen un primer paso obvio y un final visible. Contestar un correo se sabe cómo empieza y cuándo acaba; «avanzar el proyecto» no se sabe ninguna de las dos cosas.
Y cuanto más importante es algo, peor: si el resultado se va a juzgar, la primera versión ya no es una primera versión, es una muestra de lo que vales. Esa carga convierte un documento en blanco en algo que da pereza física abrir.
También hay una parte de memoria. Retomar un proyecto grande exige reconstruir dónde lo dejaste, y esa reconstrucción es cara. Por eso cuanto más días pasan, más caro es volver, y más razonable parece dejarlo para cuando tengas «un rato largo» que nunca llega.
Escribe qué es lo que tienes pendiente y quédate con el primer paso de dos minutos. Casi siempre es abrir algo y escribir una línea. Hazlo aquí.
Lo aburrido no da miedo, y una vez estás dentro del archivo el resto deja de costar tanto. Lo difícil se ataca cuando ya estás en marcha.
Dos líneas diciendo por dónde ibas y qué toca después. Es lo que abarata volver, y lo que impide que tres días se conviertan en tres semanas.
Si los correos y los mensajes pueden entrar todo el día, van a ganar todo el día. Júntalos en un rato fijo y protégelo.
Esta página no diagnostica ni trata nada, y no sustituye a un profesional.